martes, 24 de mayo de 2011

El Arrepentimiento Biblico 2da Parte


 El Remedio

En el libro de Ezequiel, el Señor ordenó que una marca fuera puesta en las frentes de aquellos que “gimen y que claman a causa de todas las abominaciones (pecados) hechas en la ciudad (9:4) para protegerlos de ser asesinados (9:6).  Algún tiempo después, Dios hizo que Ezequiel profetizara:
Así dice Jehová el Señor:  Convertíos y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones (14:6). 

Ezequiel enseñó que “el alma que pecare, ésa morirá” (18.20).  Sin embargo, Dios tiene un remedio:
Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá;  no morirá.  Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas;  en su justicia que hizo vivirá.  ¿Quiero yo la muerte del impío?  Dice Jehová el Señor.  

¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?  ...  Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma.  Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá;  no morirá. ...  Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.  Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo.   

¿Por qué moriréis, casa de Israel?  (Ezequiel 18:21-23, 27,28,30,31). 
No hay ningún cristiano que alguna vez haya vivido que no haya sido tentado al pecado, pero el Espíritu Santo dio una verdad relevante y consoladora a los cristianos de Corinto que se extiende hasta nosotros hoy:
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar (1 Cor. 10:13). 

Todos seremos tentados pero ninguno tiene por qué ceder a la tentación.  ¿De qué otra manera podríamos nosotros evitar el pecado?  El Apóstol Pablo nos dio visión que puede ser una salvaguarda para nuestras almas:

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;  pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz (Romanos 8:5,6). 

Perdón Condicional

Muchos maestros populares en nuestros días erróneamente proclaman que todos los pecados de los cristianos – pasados, presentes y futuros – han sido ya perdonados.   En contraste, la Biblia cita condiciones para ser perdonados después que se ha experimentado la verdadera regeneración:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). 

El Apóstol Juan – que era salvo – se incluía a sí mismo aquí usando el pronombre “nosotros”.  Esta confesión de pecados a Dios debe estar también combinada con la voluntariedad de renunciar a esos pecados: 

El que encubre sus pecados no prosperará;  mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia (Proverbios 28:13).  

El Señor Jesús dio otro condición relevante para recibir el perdón, de la que pocos en nuestros días tienen deseos de predicar:

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.  Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre celestial os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14,15). 

Jesús está dirigiendo su enseñanza a sus propios discípulos que vinieron a El (5:1,2).  Observe también en Mateo 6:14,15 que Jesús les dijo que “vuestro Padre” no os perdonará vuestras ofensas si vosotros no perdonáis a los hombres sus ofensas.  El no puede estar hablando a gente no salvada ya que ellos no tendrían a Dios como su Padre espiritual.

El Rey David escribió, “Bienaventurado aquél cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado” (Salmo 32:1) y dijo cómo él había obtenido el perdón:

Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad.  Dije:  Confesaré mis transgresiones a Jehová, y tú perdonaste la maldad de mi pecado (Salmo 32:5).  

El perdón no viene en forma automática, como se evidenció en el versículo precedente.  David tuvo que hacer algo para obtener este perdón.  Quizás Juan tenía este versículo y otros similares en mente cuando escribió 1 Juan 1:9.

El consejo del Dios Soberano a través de Isaías fue:

Lavaos y limpiaos;  quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos;  dejad de hacer lo malo;  aprended a hacer el bien;  buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.  Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta:  si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos;  si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1:16-18).  

Dios es compasivo y misericordioso, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9) pero nosotros debemos hacer nuestra parte según está registrada en las Santas Escrituras.  La Biblia no enseña que los cristianos están ya perdonados aun antes de que sus pecados futuros sean cometidos.  No deje que los falsos maestros de nuestros días lo engañen.  Presten atención al mensaje de la Escrituras:

El Arrepentimiento es Fundamental para el Cristianismo

El escritor de Hebreos enseñó (entre otras enseñanzas elementales) que el arrepentimiento es un principio fundamental cristiano: 

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección;  no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios (Hebreos 6:1).  

Pronto examinaremos algunas de las “obras muertas”.  Pablo dijo a los cristianos romanos que el pecado lleva a la muerte espiritual (Romanos 6:16) y Santiago advirtió cómo ocurre esta "muerte": 

Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.  Entonces, la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado;  y el pecado, siendo consumado, a la luz la muerte.  Amados hermanos míos, no erréis.  (Santiago 1:14-16)  

Estas fueron las enseñanzas básicas y elementales de la iglesia primitiva que raramente se repiten en nuestros días y aun peor, que son negadas por los maestros de la eterna seguridad.

El Verdadero Arrepentimiento produce “Fruto”

En el momento del arrepentimiento y de la salvación inicial, pasamos de muerte a vida (1 Juan 3:14), de las tinieblas a la luz (Hechos 26:18, Efesios 5:8, 1 Pedro 2:9), y del poder de Satanás a Dios (Hechos 26:18).  Pero esto no acaba aquí.  Juan el Bautista dio su entendimiento inspirado por el Espíritu Santo en cuanto a lo que Dios requiere del arrepentimiento, en Lucas 3:8-14:

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.  Y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos:  Tenemos a Abraham por padre;  porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles;  por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.  Y la gente le preguntaba, diciendo:  Entonces, ¿Qué haremos?  Y respondiendo, les dijo:  El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene;  y el que tiene qué comer, haga lo mismo.  

Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron:  Maestro, ¿qué haremos?  El les dijo:  No exijáis más de lo que os está ordenado.  También le preguntaron unos soldados, diciendo:  Y nosotros, ¿qué haremos?  Y les dijo:  No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis;  y contentaos con vuestro salario.    

Observe la responsabilidad humana involucrada.  ¿Estaba Juan enseñando una salvación por medio de “obras”?  De ningún modo.  El padre de Juan, Zacarías, profetizó acerca de él bajo la inspiración del Espíritu Santo (Lucas 1:67) que Juan daba al “pueblo de Dios conocimiento de salvación para perdón de sus pecados”,  V. 77.  Aunque algunos pudieran reclamar equivocadamente que Juan enseñaba la “ley” y las “obras” del Antiguo Testamento, ¡Dios dio el conocimiento de la salvación a través de él!

La enseñanza de Jesús acerca de los justos fue muy similar e incluía acción de la parte de los redimidos o  los “benditos”:

Entonces el Rey dirá a los de su derecha:  Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber;  fui forastero, y me recogisteis;  estuve desnudo, y me cubristeis;  enfermo, y me visitasteis;  en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34-36).  

Jesús enseñó, “Esforzaos a entrar por la puerta angosta;  porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24).  Pero “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).

Aunque esto está en conflicto con el falso mensaje de “gracia” de hoy en día, ésta es la verdadera gracia Bíblica del Dios Todopoderoso.  Escoja a quién creer – al que tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18) o a los impíos convertidores de la gracia de hoy (Judas 3,4).

Por COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO DC MINISTRIES

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