domingo, 27 de noviembre de 2011

EL PECADO CONSUME NUESTRO PODER ESPIRITUAL; LA CONFESIÓN LO RESTAURA

EL PECADO CONSUME NUESTRO PODER ESPIRITUAL; LA CONFESIÓN LO RESTAURA

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. —2 Corintios 4:7

Una acumulación de pecado en la vida del creyente también puede causar problemas. Dios proveyó una manera de limpiar esa acumulación en nuestro ser. En 1 Juan 1:9, leemos: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad». No obstante, si no lo hacemos con frecuencia, perderemos energía en nuestro andar. Esto se debe a que la energía para vivir procede de Dios y no de nosotros (2 Corintios 4:7). Si tratamos de vivir la vida cristiana con nuestras propias fuerzas, nos sentiremos derrotados, como molinos a los que les mermó la energía.

Podemos ver y experimentar con más facilidad el poder de Dios en nuestras vidas cuando diariamente nos sacamos de encima la acumulación de pecado, pedimos perdón al Padre Celestial en los mérito de nuestro Señor Jesucristo.

REFLEXIÓN: El pecado consume nuestro poder espiritual; la confesión lo restaura.

La gracia perdonadora de Jesucristo sea con Usted

Por COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

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