jueves, 2 de diciembre de 2010

EL GOZO DEL CREYENTE “ESTUDIO BIBLICO”

EL GOZO DEL CREYENTE “ESTUDIO BIBLICO”


Cuando el pecador es recibido a misericordia, recibe también el gozo de su Salvador y Señor, aunque no siempre lo disfruta inmediatamente, como en el caso del hijo pródigo (Lc. 15:24). El gozo de los que participan "de la suerte de los santos en luz" (Col. 1:12), es el poderoso testimonio de los que aceptan el Evangelio de Dios (Heb. 5:39). Un cristiano sano es gozoso, y si no lo es o nunca lo ha sido, es que ha caído en algún pecado, error o desvío del "camino de la vida" que "es hacia arriba" (Prov. 15:24). David es uno de los tantos ejemplos que tenemos en las Escrituras. El perdió el gozo del Señor y por un tiempo trató de disimularlo, pero al fin tuvo que clamar a Dios: "Vuélveme el gozo de tu salvación ... hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido" (Sal. 12:8).

Un creyente en el Señor Jesús que no disfruta de este gozo y alegría, está enfermo y padece de algún grave mal. Cuanto más pronto el que pecó contra el Señor o contra sus hermanos reconoce su culpa, la confiesa y pide perdón, más rápidamente sentirá el gozo y la comunión con el Padre, con su Hijo Jesucristo y con sus hermanos. El precioso patrimonio de todo redimido, precisamente, es el gozo interior; gozo que nada tiene que ver con la SALUD FÍSICA, los BIENES MATERIALES o la PROSPERIDAD en el MUNDO y ni aun con el ÉXITO en el mismo TRABAJO para el SEÑOR.

El Señor corrigió a sus discípulos en cuanto al gozo en el trabajo para él, diciéndoles: "Mas no os gocéis de esto, que los espíritus se os sujetan; antes GOZAOS de que vuestros NOMBRES están ESCRITOS en los CIELOS" (Lc. 10:20). Aspirar al disfrute pleno de este gozo, debe ser la meta de todo hijo de Dios. Con todo, es menester aclarar que es imposible regocijarse en el Señor andando en tinieblas. Andar en tinieblas es la peor traba para el gozo del Señor (1 Jn. 1:4?7). El "gozo inefable y glorificado" (1 Ped. 1:8), nadie lo puede explicar o describir pero todo librado de las tinieblas y de la esclavitud del pecado, lo siente íntimamente. El "gozo cumplido" (Jn. 17:13) o "todo gozo" (Rom. 15:13), lo disfruta el creyente obediente a las Escrituras.
También se asocian con el gozo que hay "delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente (Lc. 15:7,10), solamente aquellos que imitan al Señor y a sus apóstoles en anunciar el Evangelio integral, dependiendo y esperando pacientemente que el Espíritu Santo haga la obra de regeneración en los pecadores.

¿ES IMPERATIVO EN LA VIDA? ¡ESTAD SIEMPRE GOZOSOS! (1 Tes. 5:16). Las Sagradas Escrituras contestan afirmativamente a esta pregunta tan importante en la vida de los hijos de luz. El gozo en la vida de un redimido es más que una saludable sensación en sí; es un estado que evidencia eficazmente el carácter del cristiano, y a la vez forma parte integral de la nueva vida lograda en el momento de la conversión "de las tinieblas a la luz". Tal es así, que el gozo se nombra como uno de los primeros frutos del Espíritu: "Mas el fruto del espíritu es... gozo..." (Gál. 5:22). Por consiguiente, entendemos que el gozo es y debe ser imperativo en la vida de un renacido. Considerando el gozo como el fruto del Espíritu, tendremos que convenir que todas sus expresiones estarán sujetas a él, y aunque a veces dichas expresiones no guardan relación, sin embargo, aún así, descubrimos en nuestro interior un estado de gozo. Las Escrituras nos enseñan que aunque las lágrimas corran por nuestras mejillas y nos sintamos culpables de cualquier inconducta peregrina que nos pueda acontecer, aún así, como un mar profundo de ternura y saciedad espiritual llena nuestras almas un gozo verdadero y glorificado (1 Ped. 1:5?8).

En otro de sus aspectos, el gozo es imperativo, pues su feliz ejercicio demuestra que nuestra vida se ha centrado, ya que todas las cosas obran para bien, mientras se cumple en el creyente una de las finalidades más elevadas en la creación del hombre: LA SALVACION Y LA ADORACION. La fe puesta en el Señor ofrece la salvación, pues "para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Jn. 20:31), y, los que se convierten al Señor, se transforman en adoradores, que adoran "al Padre en Espíritu y en verdad" (Jn. 4:23). Además, todo creyente en el Señor Jesús, gozoso, dejará entrever que el problema más tremendo que el hombre puede tener: EL PROBLEMA DEL PECADO, ya ha sido solucionado para siempre por el Señor y ahora el convertido se constituye en el feliz depositario de esta gracia divina. Tal fue la recomendación del Señor: "Mas no os gocéis de ésto, que los espíritus se os sujetan; antes gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos" (Luc. 10:20). La prueba de ello la tenemos en la conversión del eunuco, que "se fue por su camino gozoso" (Hech. 8:39?40). Diremos también que el gozo declara que somos ricos y que nuestras arcas sólo guardan en sí riquezas celestiales, cuyo abastecimiento descansa en la gracia de Dios. El Señor dijo "pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Jn. 16:24). Este gozo es el gozo concedido por nuestro Salvador y Vencedor. Dijo también: "pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo" (Jn. 16:32). Además, este gozo puede ser causa de la prosperidad de los hijos de Dios que andan en la verdad: "mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre" (2 Jn. 4). "Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tú andas en la verdad" (3 J n. 3).

"Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida preciosa para mí mismo, solamente que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios"
Hech. 20:24). Este gozo era el gozo del apóstol Pablo. ¡Cuán imperativo es y debe ser el gozo en la vida de un cristiano! Nos conceda Dios en su gracia, que el gozo del Señor se constituya en poderoso imán para atraer a las almas al Señor en medio de este mundo con sus problemas, lágrimas y contrariedades.

¿COMO SE CONSIGUE. EXPRESA Y DISFRUTA?. La vida normal de todo creyente ha de ser siempre una expresión de GOZO, alegría santa, deleite de espíritu y satisfacción de alma, MOTIVADO en DIOS y su PALABRA. ¿Cómo CONSEGUIR esta bendición?:

a) El GOZO comienza con el ARREPENTIMIENTO y FE en Cristo como SALVADOR. Esa fue la feliz experiencia de GOZO del Etíope mencionado en Hechos 8: 39 "...y siguió GOZOSO su camino". ?El Carcelero de Filipos también "...se REGOCIJO con toda su casa en haber CREIDO A DIOS". (Hech. 16:34). ¡Cuánto GOZO llena el corazón del pecador cuando llega a entender que sus pecados han sido PERDONADOS y LIBRADO de la CONDENACION por medio del sacrificio VICARIO de CRISTO! ¡Es el GOZO DE LA SALVACIONI

b) POR OBEDIENCIA A SUS MANDAMIENTOS: "ESTAS COSAS os he hablado para que MI GOZO esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido". El Señor estaba dando instrucciones a sus discípulos acerca de GUARDAR sus mandamientos para una vida FRUCTIFERA Y GOZOSA. (Juan 15:1?17). Sólo los OBEDIENTES al Señor disfrutarán del PLENO GOZO que LLENABA SU corazón. "MI GOZO" era el deleite que había en él como consecuencia de su RENDIDA Y DEVOTA OBEDIENCIA a los mandamientos del PADRE, ¡Oh, que pudiéramos alcanzar a disfrutar un GOZO semejante!.

c) POR AMAR A CRISTO: "REGOCIJAOS en el Señor SIEMPRE. Otra vez digo REGOCIJAOS". (FiI. 4:4).
Aquí tenemos el MOTIVO DEL GOZO PERMANENTE, Cristo, Su Persona Amada, Sus Virtudes, Su Gracia y Amor, Su Santidad Perfecta, Sus Tiernos Cuidados. Vivir en una atmósfera impregnada de su SEÑORIO AMANTE. Todo nos puede faltar: la salud, los amigos, los bienes materiales, pero nos REGOCIJAMOS porque le TENEMOS A EL! "Si, mío es él y suyo soy Ahora y para siempre Contento estoy, al cielo voy Soy suyo para siempre".

d) POR ORACIONES CONTESTADAS: ?"Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre, pedid y recibiréis para que vuestro GOZO sea cumplido". (Jn. 16:24). ¡Cuánto GOZO dan al corazón las ORACIONES CONTESTADAS!. "La ORACION EFICAZ DEL JUSTO PUEDE MUCHO". (Sant. 5:16). Si queremos tener experiencias de Gozo en nuestras oraciones tendremos que VIVIR JUSTAMENTE y ORAR con FE, FERVOR y PERSEVERANCIA. Así RECIBIREMOS DE DIOS LO PETICIONADO. ¡QUE GOZO!

¿COMO SE EXPRESA ESTE GOZO?:

a) Se expresa por AMOR HERMANABLE: "Recibidle pues en el Señor con todo GOZO y tened en estima a los que son como él". (Fil. 2:29). Este era el consejo de Pablo a los filipenses respecto a Epafrodito, amado consiervo en el Señor. Una de las expresiones del GOZO CRISTIANO es RECIBIR con amor hermanable a aquellos fieles siervos de Dios que con PRIVACIONES Y SUFRIMIENTOS hacen la OBRA de Cristo. Que siempre, con TODO GOZO atendamos a los tales, dándoles APRECIO y ESTIMA.

b) Se Expresa POR SERVICIO: "Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio de vuestra fe, ME GOZO y REGOCIJO con todos vosotros". (Fil. 2:17). ¡Cuánto Gozo tiene el corazón del SIERVO HUMILDE! Se regocija en servir al Señor y a sus hermanos en las tareas de menos figuración y notoriedad. Tal servicio, como el vino de la libación sobre el sacrificio, será un perfume de alabanza a Dios y de consagración GOZOSA y HUMILDE al Señor.

¿COMO LO DISFRUTA? : “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino Justicia, Paz y GOZO EN EL ESPIRITU SANTO". (Rom. 14:17). El cristiano solamente lo puede disfrutar, cuando ANDA en el Espíritu Santo. Su Gobierno y Señorío en la vida del redimido lleva a éste a experimentar la atmósfera celestial del REINO DE DIOS. Allí reina DIOS, impartiendo a los Suyos JUSTICIA PAZ y GOZO. Que cada uno de nosotros podamos tener este DISFRUTE CELESTIAL AHORA permitiendo el Señorío de Cristo por el Espíritu Santo en nuestras vidas. 1 Pedro 4:13 ". . . GOZAOS por cuanto sois participantes de los PADECIMIENTOS de Cristo, para que también en la REVELACION DE SU GLORIA OS GOCEIS CON GRAN ALEGRIA".

¿QUE PUEDE IMPEDIRLO?: La vida cristiana es una vida de gozo, pero de gozo permanente, no solo en determinadas circunstancias, sino en todo momento. La exhortación apostólica es "gozaos en el Señor siempre" (Fil. 4:4). Esto indica la experiencia de un gozo continuo, sin alteraciones ni variantes y esto debe ser porque hay motivos más que suficientes para estar siempre gozosos. Lo primero que se experimenta es el gozo de la salvación, evidenciado por Zaqueo, quién, cuando descendió apresuradamente del sicómoro, "recibió al Señor, gozoso" (Luc. 19:6), porque la obra de la maravillosa Gracia es tan evidente en el alma humana que "su lloro tornaré en gozo" (Jer. 31:13). Con razón cantamos muchas veces que "el Gozo del Señor, hace enardecer el alma de amor a nuestro Dios".

Podemos "gozarnos y alegrarnos porque nuestra merced es grande en los Cielos" (Mt. 5:12) y "porque nuestros nombres están escritos en los Cielos" (Luc. 10:20). Además, tenemos el privilegio de participar con nuestros amados hermanos en el Señor del gozo de la comunión fraterna, "gozándonos con los que se gozan" (Ro. 12:15) y teniendo el gozo de la esperanza, (Rm. 12:12) de la pronta venida del Señor Jesús, esperanza que no avergüenza y purifica el alma y la vida cristiana (1 Jn. 3: 3). 'Se goza en la obediencia y consagración de su vida, toda, a su Señor, como en el caso del etíope, quién después de haber cumplido "se fue por su camino gozoso" (Hech. 8:39). Así debería ser la vida de todo hijo de Dios, pero lamentablemente, debemos reconocer que no siempre es así y hay momentos cuando el gozo se pierde, por causas que impiden el disfrute del mismo. Podríamos mencionar muchas causas como impedimentos del gozo, pero mencionaremos solamente algunas que seguramente nos ayudarán en nuestras vidas particulares. "Vuélveme el gozo de tu salud" (Sal. 51:12). '¿Cuál era la causa por la que el salmista pedía esto? Es que había sido arrastrado por las pasiones, cometiendo un doble pecado, de tal modo que cuando se dio cuenta de su condición delante de Dios, tuvo que decir: "Ten piedad de mí,... borra mis rebeliones... límpiame de mi maldad . . . límpiame de mi pecado... mi pecado está siempre delante de mi" (Sal. 51:1?3). Es por eso que cuando fue llamado a la reflexión por el Profeta Natán sintió su pecado y enseguida experimentó la falta del gozo. ¡Cuántas veces estamos tristes! Hemos perdido el gozo porque hemos pecado. No es necesario llegar a cometer pecados tan graves o groseros, como los que cometió David; basta que se alberguen en el corazón cosas que están impidiendo el disfrute del gozo del Señor. "Si me amáseis ciertamente os gozarías" (Jn. 14:28). La falta de amor al Señor nos hace perder el gozo. Es que no lo amamos como debiéramos hacerlo. Parece que pasamos por alto y no pensamos en la grandeza del amor de Cristo, quien nos amó hasta la muerte de cruz, comprándonos con su preciosa sangre. Si así lo hiciéramos, seguramente que le amaríamos más. Cuando el amor mengua o falta en el corazón del cristiano, no se puede sentir el rozo del Señor. Repetidas veces las Sagradas Escrituras nos exhortan a demostrar un mayor amor a Dios y a los hermanos, diciendo: "Hijitos míos, no amemos de palabra, ni de lengua, sino de obra y en verdad" (1 Jn. 3:18). Si así lo hacemos, seguramente que no faltará el gozo del corazón y de la vida. No permitamos que otros amores llenen nuestras almas, para que vivamos días tristes sobre la tierra. Amemos al Señor "con todo el corazón, y de toda alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento" (Luc. 10:27). Entonces se cumplirá lo dicho por el Señor: "si me amáseis ciertamente os gozarías".

"Oh, hombre de poca fe, por qué dudaste?" (Mt. 14:31). La falta de fe, produjo en Pedro la duda y ello trajo aparejado la falta de gozo. Si Pedro hubiera seguido con los ojos puestos en el Señor Jesús, habría continuado caminando sobre la mar, pero cuando sintió el viento, tuvo miedo, es decir, le faltó la fe y así como se estaba gozando al ir hacia el Señor, se angustió cuando comenzó a hundirse, perdiendo el gozo. Generalmente nos ocurre lo mismo, estamos experimentando el gozo del Señor, pero en algún momento sentimos "el viento" de todo lo que nos rodea y ya nos parece que todo está perdido, siendo lo primero que nos deja, el gozo. Quiera Dios ayudarnos para que no dudemos: que tengamos una absoluta confianza en el Señor y así "estaremos siempre gozosos".

"Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa" (Fil. 2:2). Encontramos en las palabras del apóstol que, para sentir o llenarse de alegría, es necesario la unanimidad en la iglesia. Por eso recomienda que los "miembros" deben sentir lo mismo, que deben tener un mismo amor que los una, para ser una cosa. Al comprobar las discrepancias en la iglesia de Corinto, les "ruega en el nombre del Señor Jesucristo" (1 Cor. 1:10) que sean uno, que no haya disensiones, porque Cristo no está dividido. Eso robará el gozo del corazón. Muchas veces hemos visto caras que reflejan la tristeza interior del alma, porque no existe esa unanimidad que debe haber. No se siente lo mismo, ni se tiene el mismo amor. Es necesario que dejemos nuestros "opiniones personales" y nos ajustemos a la Palabra de Dios, "para que nuestro gozo sea cumplido". "Los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y retendrán el gozo y la alegría y huirá la tristeza y el gemido" (Isa. 35:10). "Más otra vez os veré y se gozará vuestro corazón y nadie quitará de vosotros vuestro gozo" (Jn. 16:2). Por las palabras del Señor, tenemos la alentadora esperanza que pronto llegará el día cuando estaremos "cara a cara" con nuestro amado y bendito Salvador; entonces se gozará nuestro corazón y nadie quitará nuestro gozo, porque serán superadas todas las cosas que suceden en esta vida humana, como consecuencia de nuestras debilidades y flaquezas. Entonces "huirá la tristeza y el gemido" para entrar en el "gozo de tu Señor" (Mt. 25:21). Que el Señor nos ayude para que tengamos el discernimiento necesario para eliminar de nuestras vidas todo aquello que impide que vivamos llenos de la plenitud del "Gozo del Señor".

LA RISA Y EL `HUMORISMO", ¿SIGNIFICAN GOZO?: Conozco un joven bancario que, durante su trabajo y ante el más fútil motivo, lanza estentóreas carcajadas que llaman la atención de toda persona a varios metros. Unido esto a su sonrisa casi permanente y una particular simpatía, todo parecería indicar que disfruta de una felicidad que otros no poseen. ¿Tendrá el gozo del creyente? Imposible, porque no es creyente, e incluso se mofa de ellos. En cambio, sé de alguien cuyo carácter natural es el de la seriedad: muy esporádicamente se lo ve riendo y, sin embargo, posee aquel gozo. Es un reconocido y caracterizado siervo de Dios. He "tocado" extremos para clarificar el concepto pero, colocados en el justo equilibrio tenemos que admitir que la risa física no siempre es exteriorización de un estado espiritual en armonía con los deseos de Dios, y muchas veces revela todo lo contrario. Y ello sin entrar a considerar la risa falsa que se provoca para aparentar alegría, con finés generalmente reprobables.

En la Biblia se menciona la risa como manifestación de alegría (Salm. 126:2?3); de burla (Gén. 18: 12?15); de orgullosa seguridad (Job 5:22); del sentimiento que Dios tiene de la necedad y locura del pecar (Salm. 2:4; 59:8; Prov. 1:26) etc. Cuando es intempestiva y carece de fundamentos valederos, como la del joven citado al principio, es engañosa y censurada (Gén. 18:13; Prov. 14:13). También nos dice la Palabra: "Mejor es el pesar (o enojo) que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. El corazón de los sabios está en la casa de luto; más el corazón de los insensatos, en la casa en que hay alegría. MEJOR ES OIR LA REPRENSION DEL SABIO QUE LA CANCION DE LOS NECIOS. POR QUE LA RISA DEL NECIO ES COMO EL ESTREPITO DE LOS ESPINOS DE LA OLLA. Y también esto es vanidad" (Ecl. 7:3?6). Los espinos ardiendo presentan una imagen de la transitoriedad de la risa del inconverso. Pero el Señor lo dice aún en forma más directa. "LA ALEGRIA DE LOS MALOS ES BREVE, Y EL GOZO DEL IMPIO POR UN MOMENTO" (Job 20:5). La "reprensión del sabio" origina diversas reacciones en los hermanos más débiles: una de ellas suele ser la burla cruel con que se procura poner en ridículo al presunto ofensor que, en este caso, es el instrumento que utiliza Dios para hacer conocer Sus verdades a quienes más las necesitan. Burla, en plural, se usa en contraposición de verdad. Si Ud. acostumbra burlarse de sus hermanos en Cristo, en especial de los ancianos y/o responsables, tenga en cuenta que eso es MUY DESAGRADABLE a los ojos del Señor. Esas burlas constituyen algo deshonesto; significa tomar con ligereza los mensajes divinos transmitidos por boca o acciones de sus siervos. Este modo superficial de proceder no es otra cosa que una forma de la LIVIANDAD y el que así actúa revela muy escasa o nula fidelidad para Aquel que es siempre fiel. La liviandad es un astuto enemigo que debemos aprender a combatir, siguiendo el ejemplo de Cristo, pues sus efectos tan perniciosos son cada vez más evidentes.

Una definición de la palabra GOZO dice: "Movimiento del ánimo que se complace en la posesión o esperanza de bienes o cosas halagüeñas y apetecibles. Figuradamente es como la Ilamarada que levanta la leña menuda y seca". Esto explicaría en qué consiste la alegría del que desprecia la cruz de Cristo: es un gozo pasajero que se funda únicamente en bienes y cosas materiales y por lo tanto perecederas; consecuentemente su esperanza se esfuma instantáneamente con solo pensar en la muerte. La risa materialista del mundo engendra una maraña engañosa EN EL CORAZON del inconverso que anula su visión espiritual y sólo le permite disfrutar de placeres momentáneos que no le servirán más que para distanciarlo de la salvación. "ENGAÑO HAY EN EL CORAZON DE LOS QUE PIENSAN El MAL; PERO ALEGRIA EN EL DE LOS QUE PIENSAN EL BIEN" (Prov. 12:20). Es inútil buscar en las cosas terrenales el gozo que sólo da el Señor (Ecl. 2:10?1 1), porque éste se manifiesta EN EL CORAZON cuando Cristo entra para habitar en él, desde cuyo instante ya no somos del mundo (Juan 15: 19) y por tal motivo no tendríamos que hallar en sus placeres las satisfacciones que antes encontrábamos cuando servíamos, precisamente, al rey de este siglo (Satanás). Es básico pero conviene recordarlo: la "nueva criatura" es muy distinta al "viejo hombre". la risa del inconverso está basada en el placer efímero y satánico y se extinguirá tal como la "llamarada que levanta la leña menuda y seca", en el mismo momento en que se consuma la leña...

EL GOZO DEL CREYENTE: Significa mucho más que una simple expresión risueña; existe en el corazón del creyente fiel aún en el momento más triste de su vida, aunque le sea imposible reír o sonreír. Es un gozo que trasciende las fronteras de la muerte y se prolonga por toda la eternidad, y el que lo posee, por gracia divina, LO SABE Y LO SIENTE, VIVIENDO EN LA SEGURIDAD que solo Dios puede otorgar. Es perpetuo y lo da el Señor únicamente al que le agrada ¿NO A OTRO? (Ecl. 2:26) y para agradarle sabemos bien que es IMPRESCINDIBLE reconciliarse con El por intermedio de Cristo. Ha sido prometido (Salm. 132:16; Is. 35: 10; 55:12), preparado (Salm. 97: 1 1) y prescripto (Salm. 32:1 1; Fil. 3:1) SOLAMENTE para los santos, y ello es lógico porque es un fruto del Espíritu (Gál. 5:22). Lo da con creces a los humildes (Is. 29: 19); roguémosle entonces que nos perfeccione en humildad y en obediencia a su Palabra que, de por sí, proporciona alegría al corazón (Jer. 15:16).

El gozo del creyente es en Dios (Salm. 89:16; 149:2; Hab. 3:18; Rom. 5:1 1); en Cristo (Fil. 3:3) y en el Espíritu Santo (Rom. 14:17). Está respaldado por el Trino Dios, por lo que cabe deducir que es de una magnitud y calidad tremendamente distante de los transitorios placeres satánicos. Los santos sienten gozo por la salvación (Lc. 10:20; Salm. 21:1; Is. 61:10), por la manifestación de la bondad (2 Crón. 7:10), por las bendiciones temporales (Joel 2:23?24), por las suministraciones de la gracia (Is. 12:3), por la protección y el sostén divinos (Sal. 5: 11; 28:7; 63:7), por la conversión de las almas (Hech. 15:3), por la victoria de Cristo (Juan 16:33), por la esperanza de gloria (Rom. 5:2), etc. La plenitud del gozo nos será dada cuando estemos en Su Presencia (Sal. 16:1 1), pero ya en esta vida se nos concede un inestimable anticipo que El desea que disfrutemos.

El inconverso desconoce estas cosas. Podrá REIR y BURLARSE todo lo que el Diablo le aconseje y el Señor le permita, pero esa risa y esa burla tendrán inexorablemente su fin y entonces lamentará POR LA ETERNIDAD haber despreciado el gozo perpetuo que como dádiva se le ofreció y que nunca enraizó en su corazón a pesar de su aparente felicidad.

EN SINTESIS: No confundamos la risa física o expresiones risueñas con el gozo del creyente: son cosas distintas. Esto no significa que el creyente no pueda reír: ¡al contrario! La risa exterior cuando es sincera y oportuna, no jactanciosa ni burlona, cuando nace de un estado espiritual limpio y sano ante los ojos de Dios, es decir, CUANDO TRASUNTA EL GOZO DEL CREYENTE, constituye un don muy apreciado que nos conviene cultivar. Pero roguemos al Señor que no nos deje esbozar siquiera una sonrisa si ésta ha de ser malintencionada o producto de una postura espiritual burlona ante algunos aspectos de la Palabra o hacia los hermanos que tratan de obedecerla; eso sería una verdadera AFRENTA al Señor.

La gracia del Señor Jesucristo sea con Ustedes.-
Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

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