lunes, 10 de enero de 2011

Historia de la Iglesia P2(DESDE LA REFORMA EN ADELANTE)


II. El mundo en vísperas de la Reforma

 
Lentamente surgió a la vida un nuevo mundo alrededor del año 1500.  La transición entre el mundo medieval y la Edad Moderna fue gradual y por lo general, imperceptible.  Las fuerzas que en gran medida habían estado adormecidas antes del período de la Reforma se manifestaron y se dejaron sentir con fuerza y premura.

Durante más de 800 años la amenaza máxima para el Occidente había sido la presión musulmana.  Los moros se habían establecido en España, y los turcos continuaban avanzando desde el Oriente aproximándose más y más al corazón de Europa. El peligro musulmán se hacía sentir aún más en los países donde se había producido la Reforma.

 Durante un tiempo Lutero estuvo tan impresionado por la amenaza turca, que en varias ocasiones predicó sermones instando a una cruzada contra los turcos.  También temía que se produjera el fin del mundo antes de que pudiera completar la traducción del Antiguo Testamento al alemán.

Entre los factores más significativos que se presentaron en la Europa occidental aproximadamente a comienzos del siglo XVI, están los siguientes:
Aparición del nacionalismo.-

Surgieron Estados fuertes y centralizados que amenazaban tanto al poder internacional, más o menos indiscutido, que mantuvo el papado durante la Edad Media, como al predominio del Santo Imperio Romano Germánico en la Europa central.  Gradualmente evolucionaron naciones independientes que se transformaron en monarquías absolutas, cuyas formas de gobierno finalmente se convirtieron en modelos para toda la Europa occidental.

España predominó durante el siglo XVI.  Las enormes riquezas que obtenía del Nuevo Mundo y el rápido acrecentamiento de su poder naval, significaban una gran amenaza para otras naciones.  Francia, donde existían fuertes partidos protestantes dentro de su estructura política, fue arrastrada a una serie de sangrientas guerras civiles y religiosas.

Finalmente Enrique IV de Navarra, el primer rey borbón, un ex hugonote, impulsó a Francia por una senda de expansión y colonialismo que dio como resultado, en el siglo siguiente, el absolutismo monárquico de Luis XIV y la hegemonía de Francia en el continente.

El espíritu nacionalista se impuso en Inglaterra en el siglo XVI cuando, bajo el gobierno de los Tudor, el país se expandió independiente de la interferencia papal, y se desarrolló como una nación que finalmente logró el dominio de los mares superando a España y a Holanda y adquiriendo un vasto imperio colonial.  Esta tendencia irresistible hacia el nacionalismo individual tuvo que ver con la Reforma religiosa.

En el siglo XVI la religión era el factor predominante.  Los grandes soberanos de Europa tenían que hacer frente a esa realidad que afectaba a sus países.  En Inglaterra, Enrique VIII (1509- 1547) entró en conflicto con Roma.  En Francia, Francisco I (1515-1547) oscilaba constantemente entre la influencia católica y la protestante, dependiendo de la forma en que soplaban los vientos de la política.  Cuando el rey necesitó la alianza o el apoyo de los príncipes luteranos de Alemania en su lucha contra Carlos V, transitoriamente se permitió en Francia una forma atenuada de protestantismo. Carlos V (1519-1556), cabeza del Santo Imperio Romano Germánico, emperador de Austria y soberano de los Estados alemanes, fue el más poderoso gobernante de la Europa central.  Sus dominios se extendían desde Austria hasta el Nuevo Mundo, y desde los Países Bajos (hoy Holanda y Bélgica) hasta España e Italia.

Esta situación política favoreció directamente a la Reforma, pues las ambiciones del emperador de Austria y del rey de Francia dieron como resultado un constante estado de guerra entre los dos soberanos.  Esta circunstancia desvió repetidas veces la atención de Carlos V del propósito de toda su vida: aplastar la Reforma.  Era un firme católico, movido por el anhelo de mantener el orden y de establecer la unidad de sus vastos dominios esparcidos por todo el globo, y Felipe II, su hijo, fue un católico aún más fanático.
Apertura de las rutas marítimas.-

Con el comienzo del siglo XVI se ampliaron los horizontes y se descubrieron nuevos continentes.  Los navegantes portugueses, españoles e italianos encontraron rutas marítimas a la India y a las Indias Orientales, el gran emporio de las especias.  Colón llegó a las playas de las islas del mundo occidental en 1492. 

El globo fue circuido por primera vez por el portugués Magallanes en 1519-1522, y al mismo tiempo, los españoles comandados por Cortés conquistaron a México.  Algunos de esos aventureros eran religiosos.  Cristóbal Colón creía que el fin de todas las cosas se estaba aproximando, y uno de los motivos de sus viajes que expuso era la conversión de los pueblos que descubriera. 

El príncipe Enrique el Navegante, de Portugal, el "cerebro" de muchas expediciones a través de los mares desconocidos, albergaba el deseo de propagar el cristianismo.  Magallanes, cuya expedición le dio la vuelta al mundo, también tenía profundos sentimientos religiosos.
Desarrollo cultural.-

El Renacimiento de las artes en el siglo XV y comienzos del XVI, que siguió el modelo de los maestros clásicos griegos, consistía en la creación de nuevos estilos arquitectónicos, un reavivamiento de las letras y el fomento de las bellas artes patrocinados por ricos mecenas, como los Médicis de Florencia, los reyes y los papas. 

Los grandes maestros italianos crearon en Italia, Holanda y Alemania obras de arte en pintura y escultura de un incomparable grado de belleza clásica, mientras que Francia sobresalía en arquitectura.  En el siglo XVI hubo muchos hombres e ideas importantes; algunos fueron de genio creador; otros, sediciosos.  Hombres intrépidos y temerarios entraron en nuevas líneas de pensamiento, descartando así los reverenciados conceptos del pasado. 

Esta irresistible corriente arrastró a artistas, eruditos, soldados y filósofos.  Lo que había sido considerado una quimera, se convirtió en realidad; desapareció lo que había sido considerado como real.  Los trovadores seguían entonando sus cantos de castillo en castillo, pero el feudalismo gradualmente desaparecía. 

El renacimiento de las artes hizo que reapareciera la visión de la belleza de la antigüedad, mientras que la prensa se convertía en un medio eficaz de propaganda.  El intenso deseo de ser libres hizo que algunos captaran la luz procedente del "abismo de la ciencia" al que se refirió Rabelais. Hasta el cuerpo humano perdió sus misterios.  Mientras que el joven Miguel Servet descubría la circulación pulmonar de la sangre, Rabelais explicaba en Lyon por medio de una disección anatómica y frente a un interesado auditorio, la fabricam corporis (la estructura del cuerpo).

La ciencia.-

 
Copérnico (1473-1543), contemporáneo de Lutero, defendía la idea revolucionaria de que el Sol, y no la Tierra, era el centro del universo, y que la Tierra giraba alrededor del Sol, y no éste alrededor de ella.  Esto era herejía.  La iglesia se aferraba a la antigua teoría de Tolomeo de que la Tierra era el centro del universo y que todos los cuerpos celestes giraban alrededor de ella. 

Pedro Lombardo (c. 1100-c. 1160) había declarado: "Así como el hombre ha sido hecho por causa de Dios, es decir, para que pueda servirle, así también el universo está hecho por 49 causa del hombre, es decir, para que pueda servirle; por lo tanto, el hombre está colocado en el centro del universo" (citado por Albert C. Knudson, en Present Tendencies en Religious Thought, p. 43). 

Copérnico fue considerado como hereje por los protestantes y también por los católicos.  No se atrevió a defender sus ideas públicamente como tampoco lo hizo Galileo (1564-1642), quien también creía que la Tierra rotaba sobre su propio eje mientras gira alrededor del Sol. 

Por esta herejía científica Galileo fue encarcelado y juzgado, y apenas escapó de la ejecución porque renunció aparentemente a sus opiniones científicas.  Las supersticiones medievales predominaron hasta que, después de algún tiempo, los hombres vieron la luz y tuvieron el valor de seguirla.

El aumento de la ciencia y de la riqueza fueron también un reto y una amenaza para el cristianismo; una amenaza, porque aumentó el deseo de riquezas y fomentó la explotación por motivos egoístas de los continentes recién descubiertos. 

La avidez por el oro con frecuencia resultó en la opresión de los aborígenes y aun en su extinción; sin embargo, los cristianos fueron impulsados como nunca antes a llevar el cristianismo hasta los lugares más lejanos.  La idea de ir como misioneros a ultramar fue el resultado natural de la conquista y la colonización y una motivación para esa clase de misiones.  Para la Iglesia Católica fue una amenaza porque incitaba a los hombres a pensar por sí mismos.

Inquietud intelectual.-



El reavivamiento de la cultura liberal y un nuevo espíritu de examinar bien las cosas, ayudó a desenmascarar ciertos documentos fraudulentos que se habían usado durante unos ocho siglos para fundamentar la autoridad de la iglesia; por ejemplo, las Seudodecretales de Isidoro y la Donación de Constantino. 

El vacilante fundamento de los sistemas medievales fue afectado por la nueva forma de pensar.  Los nuevos conceptos elaborados por los humanistas de la Europa del norte se difundían rápidamente en las universidades y mediante folletos provenientes de las prensas de Basilea y París.  El entusiasmo por la nueva cultura fue también un estímulo y una amenaza para los cristianos; un estímulo, porque ofrecía posibilidades casi ilimitadas para la propagación del Evangelio, para lo cual los nuevos inventos eran una ayuda inesperada; y una amenaza, porque el espíritu de crítica escéptica podía minar fácilmente los fundamentos de una fe cristiana positiva. 

Esta posibilidad se puso de relieve en la disputa entre Lutero y Erasmo acerca de la libertad de la voluntad humana.  Erasmo sostenía la idea de que la voluntad es libre, mientras que Lutero argumentaba, apoyándose supuestamente en la Biblia, que la voluntad está sometida a servidumbre.  Erasmo no se ganó la confianza de todos los protestantes, y la jerarquía católica colocó sus libros en el Index después del Concilio de Trento (1545-1564).

Erasmo de Rotterdam (1466?-1536) es llamado el príncipe de los humanistas.  Su viva inteligencia y su vasto conocimiento contribuyeron mucho al movimiento de reforma en su tiempo.  El ideal de Erasmo era llegar a la conciencia de la cristiandad mediante los Escritos Sagrados, y para ese fin publicó (1516) el NT en griego (ver t. V, p. 143). 

El texto estaba acompañado de una traducción literal con anotaciones.  Lutero usó este texto en sus conferencias sobre Gálatas, y pudo darse cuenta mediante el texto de Erasmo de las inexactitudes de la Vulgata.  Este texto griego hizo posible que Martín Lutero tradujera el NT en el corto lapso de unos pocos meses.  Alemanes de renombre, como Reuchlin por ejemplo, también contribuyeron al conocimiento y divulgación del Evangelio.

Tomás Moro (o More), el autor de Utopía, concebía en Inglaterra un mundo ideal de felicidad y justicia social, en tanto que Juan Colet, de Oxford, procuraba resolver los problemas de su tiempo por medio de la educación.  Los humanistas, que eran los intelectuales de la era de la Reforma, procuraban llegar a la solución de las dificultades de su época volviendo al modo de pensar de la antigüedad griega y romana.  Sostenían que el hombre puede salvarse por sí mismo, y que la forma en que mejor puede ser ayudado es por medio de la educación y un liderazgo bien instruido.  Colocaban el énfasis del progreso en los medios humanos y no en los divinos.

Inquietud económica.-



Otra característica significativa de este período fue un gran aumento de la riqueza, lo que se debió en parte al descubrimiento de oro en los continentes recién descubiertos y, en parte, debido a mejores métodos comerciales; sin embargo, esa riqueza en gran medida estaba a disposición de unos pocos príncipes y la mayor parte de las tierras estaban en poder de la iglesia. 

En Alemania, por ejemplo, la Iglesia poseía casi la mitad de la tierra; la situación era similar en Francia. Los siervos y los campesinos que trabajaban los campos estaban ligados a éstos y no tenían libertad.  Les estaba prohibido pescar o cazar en la tierra donde trabajaban, y podía castigar hasta con pena de muerte derribar un árbol en esa propiedad.

La gente de los días del Renacimiento generalmente sufría de hambre y de frío. La gran mayoría no podía vivir con sus míseros ingresos.  Martín Lutero se refirió a esas deplorables condiciones económicas en su tratado de 1520, dirigido A la nobleza cristiana de la nación alemana. Indicaba que los tiempos habían cambiado y que los pobres no podían ser oprimidos por más tiempo.  Los campesinos entendieron que eso significaba que Lutero de allí en adelante sería su portavoz y defensor.

Supersticiones.-


La creencia en los méritos de las obras y en el poder milagroso de las reliquias fue cínicamente respaldada y fomentada por la iglesia.  Casi cada príncipe y con seguridad cada iglesia, tenían reliquias que eran una importante fuente de ingresos.  La "religión de las reliquias" predominaba en los días de Lutero. Federico el Sabio, elector de Sajonia, príncipe y amigo de Lutero, era un celoso coleccionista de reliquias. 

En 1509 tenía 5,005 objetos en su colección, y en 1520 había aumentado hasta el punto de incluir 19,013 "huesos sagrados".  Los que contemplaban las reliquias en el Día de Todos los Santos (l.º de noviembre) y entregaban la contribución estipulada, podían recibir indulgencias papales para la reducción del tiempo de castigo en el purgatorio para sí mismos o para otros, hasta un total de 1,902,202 años y 270 días. 

Lutero exclamó con sumo desprecio en una ocasión: "¡Qué de mentiras hay en cuanto a las reliquias!  Uno pretende tener una pluma del ala del ángel Gabriel, y el obispo de Mainz tiene una llama de la zarza ardiente de Moisés. ¿Y cómo es que hay dieciocho apóstoles sepultados en Alemania cuando Cristo sólo tuvo doce?" (Rolando H. Bainton, Here I Stand, p. 296).

Frente a la iglesia de San Juan de Letrán, en Roma, está la Scala Sancta, con los 28 escalones que se suponía que habían estado frente al palacio de Pilato.  El que ascendía esos escalones sobre sus rodillas, repitiendo un Padrenuestro en cada uno, se creía que conseguía la liberación de un alma del purgatorio.

Indulgencias.-


 
En la iglesia se enseñaban y practicaban penitencias desde antes el Concilio de Nicea (325 d. C.). Estas incluían los siguientes pasos:

(1) contrición del corazón, (2) confesión de boca, (3) satisfacción mediante buenas obras y (4) absolución o perdón de los pecados, que era pronunciada por el sacerdote en el nombre de Dios. 

Durante el siglo VIII, en algunos países, por lo menos algunas de las buenas obras podían ser sustituidas por una compensación monetaria hecha a la iglesia. Este fue el origen de las indulgencias.  Las primeras fueron concedidas en el siglo XI  a los que "con devoción" fueron a las cruzadas y también a los que hacían ciertas contribuciones para los cruzados o, más tarde, para los varios proyectos de la iglesia. La absolución precedía ahora a la prescripción de la penitencia.

La penitencia fue declarada un sacramento en el siglo XIII (ver t. VI, p. 46); pero transcurrió más de un siglo antes de que la teología de las indulgencias fuera explicada como un pago de la deuda de la penitencia a la "tesorería de los méritos" de la iglesia, del cual el papa podía sacar y conceder.  Se prometía que junto con la confesión del penitente al sacerdote, Dios perdonaba al culpable los pecados confesados y lo libraba del castigo eterno; pero que el pecador aún tenía que sufrir el castigo temporal en esta vida o en el purgatorio antes de que pudiera entrar en el cielo.  Una indulgencia era el perdón de todo o de parte del castigo temporal que era necesario pagar debido al pecado aun después de que el pecador había sido perdonado. El perdón era concedido con la condición de la penitencia y de hacer las buenas obras que se prescribían, como oraciones u otras buenas obras, o dar dinero a la iglesia.

La tesorería de méritos.-

Se creía que los mártires, los santos, los apóstoles y especialmente nuestro Señor y su madre, habían sobreabundado en buenas obras, y que lo que excedía de lo necesario para su propia salvación había sido depositado en un supuesto "tesoro de méritos".  Se decía que ese excedente de los méritos de los santos se podía transferir a aquellos cuya deuda con la divina justicia no estaba cancelada, y, por supuesto, el papa, como pretendido sucesor de San Pedro, tenía las llaves de la "tesorería de los méritos" y podía liberar a una persona del castigo temporal dándole un crédito de esa "tesorería".  Esa transacción se llamaba indulgencia.  Lutero discutió más tarde este punto ante el cardenal Cayetano en Augsburgo, en 1518.

Por lo tanto, el valor práctico de las indulgencias era el perdón del castigo que le correspondía a una persona después de que había recibido la absolución.  Pero precisamente 50 años antes del tiempo de Lutero, el papa Urbano IV había declarado que la eficacia de las indulgencias se extendía hasta el purgatorio para beneficio de los muertos como un medio de sufragio, y también para los vivos como un medio para perdón de los pecados y remisión de los castigos correspondientes.  De ese modo las indulgencias no sólo prometían la reducción del castigo sino aun el perdón de los pecados.

Tendencias encubiertas de reforma.-



Aun antes de que Martín Lutero comenzara a demandar una reforma en la Iglesia, entre piadosos y sencillos cristianos se había propagado una fe que se remontaba a los lolardos, los husitas, los valdenses y los Hermanos de la Vida Común.  Todos ellos pedían la traducción y circulación de la Biblia y la lectura de publicaciones de índole religiosa.  Muchos de esos movimientos anteriores a la Reforma fueron básicamente místicos. 

Los místicos verdaderamente evangélicos ponían énfasis en una vida de oración y meditación y en llegar hasta Dios sin necesidad de un sacerdocio intermediario.  Destacaban la necesidad de una religión del corazón y de los sentimientos, y no dependiente de los teólogos.  Esta profunda vida religiosa y piadosa fue un medio importante para preparar el camino de la Reforma en el corazón de millares.

En términos generales, esos primeros intentos de reforma no tenían el propósito de producir una separación de la Iglesia Católica; en realidad, ninguno había comenzado con la intención de desprenderse de la iglesia. 

Muchos de esos grupos anteriores a la Reforma continuaban aceptando a los sacerdotes y los ritos de la iglesia, pero sólo como una ayuda para la vida espiritual.  Aun Martín Lutero no pensó al principio en separarse de la iglesia; sólo quería corregir los abusos.  En realidad, los grandes reformadores no se separaron de la iglesia porque estuviera corrompida en sus prácticas y en su enseñanza, sino porque la iglesia se negó a aceptar el principio de las Sagradas Escrituras como la base de sus enseñanzas. Los reformadores se preocupaban porque hubiera una transformación en la vida, pero 52 aún más por la aceptación del principio de la justificación por la fe.  El choque principal de los reformadores con la Iglesia Católica se debió a la aceptación o el rechazo de los grandes principios de la Reforma:

(1) la Biblia como la única autoridad aceptable en cuanto a fe y conducta, (2) únicamente la justificación por la fe sin el mérito de las buenas obras, y (3) el sacerdocio de todos los creyentes.  Cuando la Iglesia Católica rechazó estos principios, fue inevitable el gran cisma en la iglesia occidental.


Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

“REGRESO AL EQUILIBRIO CON EL ARREPENTIMIENTO”

EL MILAGRO DE UNA VIDA EQUILIBRADA (PARTE III) “REGRESO AL EQUILIBRIO CON EL ARREPENTIMIENTO”


(Lucas 3)

La primera noticia del evangelio, el primer mensaje que contiene, es el arrepentimiento para regresar al equilibrio. Hemos nacido desequilibrados por el pecado y necesitamos arrepentirnos para volver a la estabilidad en todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Antes de la manifestación del Mesías, Juan el Bautista vino predicando el bautismo de arrepentimiento (Lc.3:2-6). Es un mensaje dirigido al corazón para que mas tarde afecte al alma y el cuerpo, con las obras dignas de arrepentimiento.

...”Para hacer volver (arrepentimiento) los corazones...” (Lc.1:17) “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”

(Lc.3:8). El arrepentimiento nos hace volver, en primer lugar, de la rebeldía a la prudencia (equilibrio) de un corazón justo. El primer acto pecaminoso que se cometió fue de rebelión.
Lucifer se rebeló contra Dios (Ez.28: 1 l-19). El primer pecado realizado por el hombre fue rebelarse contra la palabra de Dios (Gn.2: 16-17 y 3:6). Por lo tanto, el arrepentimiento va dirigido hacia el corazón rebelde del que todos nosotros hemos participado. Necesitamos arrepentimos del pecado de rebelión contra Dios y su palabra. Este es un mensaje muy impopular para la sociedad humanista y permisiva actual. Juan el Bautista fue encarcelado y decapitado por predicar este mensaje. Jesús el Mesías lo recuperó e inicio su ministerio con las mismas palabras.

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido. y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio (Mr. 1:14-15).

Al terminar su ministerio en la tierra, Jesús traspasó el mensaje a sus discípulos. “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día: y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lc.24:45-47). Los discípulos fueron obedientes y el primer mensaje que predicaron, para que su generación entrara en el equilibrio divino, fue el arrepentimiento. "Pedro Les dijo: arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados: y recibiréis el don del Espirito Santo (Hch.2:38). "Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch.3:19).

DEFINIR EL ARREPENTIMIENTO: El arrepentimiento es un regreso, volver a empezar. Es una decisión que produce un cambio de mente, que a su vez conlleva un cambio de propósito y acción. El arrepentimiento bíblico es para regresar a Dios, regresar a sus caminos y propósitos. Es la senda para el perdón de los pecados, unido a la fe en Jesús (Hch.20:21).

RESULTADOS DEL ARREPENTIMIENTO: El arrepentimiento verdadero comienza rápidamente a producir frutos y resultados del cambio efectuado. Si el fruto no se produce el arrepentimiento queda neutralizado. Se frena, tal vez, en diferentes atajos o falsificaciones que pretenden los resultados, sin recorrer el camino verdadero. Algunos de estos atajos son: el remordimiento, el reconocimiento o los deseos de cambio. Estos sólo se duelen por lo hecho, -la acción reprobable-, pero no han decidido un cambio radical. No sirve. El arrepentimiento tiene consecuencias y restituye el daño causado.

"Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: he aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres: y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lc.19:8-9).

Veamos los resultados de un arrepentimiento genuino: (acuérdese que no hay atajos);

1. Prepara el camino al Señor (Lc.3:2-6). El hombre entra así en un camino de equilibrio que hace posible que la gloria de Dios descienda. Los valles (menosprecio, complejos, humillaciones, esclavitud...) se rellenarán. Los montes y collados (orgullo, idolatría, autosuficiencia, soberbia...) se bajarán. Los caminos torcidos (pecado, vicios, obras de la carne, mundanalidad...) son enderezados. Los caminos ásperos (dureza de corazón, crueldad, violencia, mal carácter...) son allanados. Lo que queda de esta transformación es el camino de SANTIDAD por donde Dios se pasea.

2. El orden de Dios en la vida familiar (Lc.1:17) (Mal.4:5-6). El arrepentimiento trae el equilibrio a la vida familiar. Pone en armonía al padre con el hijo, y al hijo con el padre. Cuando no está presente en alguno de sus miembros es cuando se produce la disensión (Mt.10:34-36) (Lc. 12:51-53). "...Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa“ (Hch..16:31). Cuando Dios ha alcanzado el corazón del hombre quiere llegar al corazón de la sociedad: la familia. “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra” (Hch.3:25-26).

3. Extirpa la rebeldía y libera la obediencia. El arrepentimiento ataca como antídoto la sustancia mas venenosa del maligno: la rebelión; y deja en su lugar un remanso de obediencia que sana y equilibra nuestras vidas. La rebeldía es la madre de todos los desequilibrios. El corazón justo y obediente a Dios y su palabra es árbol de vida. “El fruto del justo es árbol de vida” (Pr.11:30).

4. Orden y justicia social (Lc.3:10-14). El arrepentimiento verdadero pregunta ¿Qué haremos?. Puesto que es un cambio de mente, propósito y acción; el arrepentido quiere saber cuál debe ser su nueva manera de pensar y vivir para llevarlo a cabo (Ef.4 y 5) (Col.3 y 4). La Biblia tiene respuestas para cada área de la nueva vida. La sociedad recibirá los beneficios de los que viven por los principios del Reino de Dios.

"Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también tinos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario (Lc.3:10-14).

5. Produce más arrepentimiento. Cuando entramos en la dinámica de esta verdad vivimos entrenados para rectificar y volver de posibles errores. Los desequilibrios, desórdenes y pecados nos asaltan a menudo, pero un corazón contrito y humilde nos guiará al arrepentimiento cuando fuere necesario (Sal.5 1:10-12,17) (Is.57:15). Si pensamos que por ser "creyentes” ya nos hemos arrepentido una vez, y no tenemos por qué volver a esa senda, estamos entrando en la dureza de corazón que nos arrastrará a la destrucción (Mr.3:5 y 16:14) (Ro.2:5) (Ef. 4:17-19). Cada vez que un líder o pastor no se arrepiente de los pecados cometidos de sectarismo o religiosidad, está acelerando un proceso de desequilibrio, extremismo y excentricidades en la iglesia. El alejamiento de Cristo, como Eje central, se hace notorio y termina vapuleado y zarandeado por los espíritus de engaño y las doctrinas de demonios. Así comenzaron muchas sectas. Por lo tanto, un corazón dado al arrepentimiento, cuando fuere necesario, es una garantía para regresar del error y recibir sanidad y avivamiento (Is.57: 15) (Lc.4: 18) (2 Tim. 2: 24-26).

Hay otros muchos resultados de un corazón arrepentido pero éstos nos sirven como ejemplos.
Dios “quiere” y “manda” que todos procedamos al arrepentimiento, para que nadie perezca ni quede bajo la ira (2P.3.9) (Hch. 17:30-31).

“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios” (Romanos, 2:4-11).

“espere la próxima entrega, continúa mañana”


La gracia sea con Usted.-


Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

domingo, 9 de enero de 2011

Historia de la Iglesia PI (DESDE LA REFORMA EN ADELANTE)

I. Condiciones anteriores a la Reforma

La iglesia predominaba en todo durante la Edad Media: en el Estado, en la sociedad, en la ciencia, en el comercio, en la literatura y en las artes.  Afirmaba que su poder se extendía aun más allá de la tumba y que podía abrir o cerrar las puertas del cielo. La gente prácticamente nacía en la iglesia; ser ciudadano significaba ser miembro de la iglesia.


Desde el siglo VI hasta el XII el papado llegó a ser, aunque no sin contratiempos, poder más centralizado en la cristiandad occidental, y alcanzó su cumbre máxima el siglo XIII; pero en los siglos siguientes hubo síntomas siempre crecientes de su desintegración. 

La gente tenía una preparación espiritual muy deficiente, y aumentaban las dudas y la confusión. La filosofía griega y el pensamiento pagano saturaban la teología, y se produjeron controversias.  Muchos papas estaban más interesados en las guerras y en las artes que en sus deberes espirituales como dirigentes.  Estas circunstancias, es cierto, fueron combatidas por algunos líderes y pensadores como el místico Bernardo de Claraval (o Clairvaux).

Intentos de reformar la iglesia.-


El papado, que Bernardo de Claraval y otros místicos deseaban que fuera esencialmente religioso, era en sí mismo una causa de desunión.  Los papas habían encontrado muchos medios condenables para enriquecer los cofres de la iglesia; había aumentado muchísimo la simonía.  Una iglesia, cuya mentalidad se había materializado por completo, creaba y ofrecía en subasta, uno tras otro, cargos lucrativos al mejor postor.

Además, los papas se imponían ante los reyes como árbitros y exigían que las diferencias políticas fueran sometidas a su arbitraje.  Como ya se ha dicho ("Decadencia papal y cisma", p. 39), las controversias de los papas con los poderes seculares condujeron al papado a una división embarazosa, y finalmente hubo tres papas que simultáneamente exigían la cátedra de Pedro.  

Los concilios de la iglesia pudieron resolver los problemas referentes a la sucesión papal, pero no el más básico de todos: la reforma moral.  El Concilio de Basilea, convocado en 1431, trató infructuosamente durante 17 años de reformar los abusos de la iglesia que la habían llevado a una completa bancarrota moral, un hecho que la mayoría de los clérigos reconocían deploraban.

Juan Wyclef (c. 1320-1384).-


Los sucesos del continente europeo habían tenido repercusión en Inglaterra, en donde se resistía intensamente la interferencia del papa en los asuntos nacionales.  El desagrado de Inglaterra fue especialmente pregonado por Juan Wyclef, educado en Oxford y posteriormente profesor en esa universidad.  Oxford finalmente se transformó en el baluarte del movimiento de reforma de Juan Wyclef.  Al principio ganó reputación como filósofo especulativo, y más tarde como líder en el campo de la política eclesiástica.  En la década de 1370-1380 inició un movimiento cuyo propósito era suprimir los abusos de la iglesia.


En 1365, cuando el papa, que entonces estaba en Aviñón, impuso una contribución a Inglaterra por tributos atrasados durante 33 años, Wyclef se convirtió en el paladín de su país para oponerse a esa pretensión. 

Argumentó que Inglaterra no sólo tenía el derecho de no prestar atención al reclamo del papa Urbano V sino que debían devolverse a Inglaterra los fondos que habían sido mal administrados por la iglesia, y que, además, Inglaterra debía tomar la iniciativa para imponer ciertas reformas en la iglesia.


Mientras Wyclef estaba en Oxford mencionó en varias ocasiones, especialmente en sus Sermones, la gran impresión que le había causado la lectura de la Biblia y cómo le había abierto sus ojos para comprender la condición de la iglesia.  La mayoría de sus ideas fueron presentadas en su Summa Theologiae, y más especialmente en su De Civili Dominio. 

Protestaba fuertemente contra el sistema de impuestos de Aviñón, y declaraba que la iglesia no debía actuar como un gobierno temporal o civil.


Wyclef tenía el temperamento y el valor de un reformador.  Atacaba la doctrina de la transubstanciación y proclamaba la autoridad única de las Escrituras.  Pero fue su concepto de la iglesia lo que más influyó para que el papa buscara los medios de eliminar esa crítica del proceder papal.  La situación financiera de la iglesia convenció a Wyclef de que ella debía buscar la pobreza antes que el poder.  Sus ideas coincidían con tendencias similares que había en la Europa continental, donde la pobreza era considerada como una virtud, y la riqueza, particularmente el dinero, como "la raíz de todos los males".  Afirmaba que cuanto menos se ocupara la iglesia de dinero tanto mejor estaría espiritualmente.  Los franciscanos, los espirituales, los valdenses y los Hermanos de la Vida Común consideraban, como Wyclef, que la riqueza era la causa de la corrupción.

Wyclef definía la iglesia como la comunidad de los que están predestinados para la bienaventuranza; y enseñaba que ninguno de los que están eternamente perdidos tiene parte alguna en ella; que no hay sino una iglesia universal, y Cristo es su cabeza; que la iglesia continúa existiendo aunque no tenga cabeza visible; pero que debe haber un liderazgo humano de la debida clase, y que el dirigente legítimo no es el que escogen los cardenales sino el "elegido" por Dios.  Advertía Wyclef que si un elector no está entre los elegidos, entonces podría escoger a un falso conductor, a un anticristo.  El verdadero dirigente es aquel cuyas enseñanzas y cuya vida siguen más de cerca a las de Cristo, cuyo reino no es de este mundo.  Estas ideas acerca de la iglesia se destacan en los últimos capítulos de la Summa, titulados, "Acerca de la simonía", "Acerca de la apostasía" y "Acerca de la blasfemia".
Wyclef tradujo el NT al inglés tomando como base la Vulgata.  La traducción del AT fue obra de Nicolás de Hereford.  Wyclef organizó un movimiento popular de evangelismo, y enviaba sacerdotes y laicos de dos en dos, descalzos pero sin que estuvieran sometidos a votos, para que predicaran por todas partes en Inglaterra.  Esos enviados, a los que Gregorio IX llama en una bula "los lolardos" (sembradores de cizaña), sobrevivieron a Wyclef y pusieron el fundamento para la Reforma inglesa posterior.  Un contemporáneo afirmaba: "Cada hombre instruido con que te encuentres es un lolardo".  Los discípulos de Wyclef con frecuencia eran llamados hombres de la Biblia.


Juan Hus (1369-1415).-







La influencia de Wyclef se extendió mucho más allá de su propio país.  Se hizo sentir especialmente en Bohemia. Juan Hus fue el más fiel de los discípulos de Wyclef, pues siguió sus enseñanzas casi literalmente.  Hus era un erudito, un profesor de la Universidad de Praga, elocuente predicador y ardiente patriota. Estaba determinado, como Wyclef, a reformar la iglesia, especialmente las costumbres del clero.  También escribió un ensayo acerca de las funciones de la verdadera iglesia.  En el debate de 1412 acerca de las indulgencias, citó a De Ecclesia, de Wyclef.  Hus protestó con gran vehemencia cuando el papa Juan XXIII (más tarde omitido de las listas como falso papa) ofreció una indulgencia plenaria a todos los que combatieran contra el rey de Nápoles, argumentando que la iglesia no debe ocuparse de guerras, y que, además, el papa no tenía derecho a vender el perdón de sus pecados.  

Al referirse a estos temas, sus sermones son también una reproducción exacta de los de Wyclef. Cuando Hus fue condenado por el papa, declaró que Dios era su protector, la única cabeza de la iglesia.  Cuando fue llamado ante el Concilio de Constanza en 1415, Hus llevaba un salvoconducto imperial; pero rehusó retractarse de sus supuestos "errores" a menos que se lo convenciera con las Escrituras.  Afirmó: "Sin mentir ante mi conciencia, no puedo considerar que he cometido los errores de los cuales soy acusado".


Hus proclamaba como Wyclef que la Biblia era la única autoridad en asuntos de que la iglesia estaba constituida por los verdaderos creyentes, los elegidos, y que el papa no era infalible.  Hus, tildado de hereje peligroso, fue quemado vivo en 1415.

Jerónimo Savonarola (1452-1498).-



Dante se refirió a Italia como a una "morada de dolores", pero otros la consideraban como un inmenso campo de recreo.  El papa repudió el ascetismo medieval y se entregó a un torbellino de fiestas.  Algunos sacerdotes, como fue el caso de Ficino, se dedicaron a la literatura pagana porque creían que la iglesia no podía ofrecerles solaz ni salvación.  El empeoramiento de las condiciones morales marchaba paralelamente con la glorificación del paganismo. En Florencia, donde gobernaban los Médicis y se habían suprimido las libertades viles, un predicador dominico del convento de San Marcos, Jerónimo Savonarola, convenció de que Dios le ordenaba que condenara la corrupción y la tiranía de la iglesia y a sus dirigentes degenerados. 

Predecía que Dios castigaría a la iglesia a menos que se arrepintiera.  En gran medida debido a su influencia, el pueblo de Florencia expulsó por algún tiempo a los Médicis, puso en práctica una reforma de las costumbres, castigó la blasfemia y destruyó todo lo que se usaba para diversiones o juegos por dinero.  El papa intentó calmar a Savonarola ofreciéndole un capelo cardenalicio, pero esto sólo aumentó su fervor por una reforma.

Savonarola predicaba intrépidos sermones inspirados por los mensajes de los profetas de la Biblia, e insistía en la salvación mediante Cristo únicamente y no por obras meritorias.  Clamaba: "Cuando todo el poder eclesiástico está corrompido, es necesario ir a Cristo quien es la causa primera, y decirle: Tú eres mi Confesor, mi Obispo y mi Papa" (Eugenio Choisy, Histoire Générale du Christianisme, 4ª. ed., p. 80).
 
Savonarola sufrió la oposición de los jóvenes nobles, de la orden de los franciscanos, de los defensores de los Médicis y especialmente del papa Alejandro VI (de la familia Borgia).  Abandonado por algunos de los que lo apoyaban, Savonarola fue acusado de ser un falso profeta y hereje, y fue estrangulado y después quemado en la hoguera en 1498, por orden del papa Alejandro.  El pontífice estaba particularmente molesto por sus ataques contra el papado y porque pedía que se convocara un concilio de la iglesia para que depusiera al papa por impío y corrupto.

Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

EL MILAGRO DE UNA VIDA EQUILIBRADA (PARTE II) “ETAPAS DETERMINANTES”

EL MILAGRO DE UNA VIDA EQUILIBRADA (PARTE II) “ETAPAS DETERMINANTES”


(Lucas 1 y 2) La niñez, adolescencia y juventud son etapas de la vida que determinan gran parte de la totalidad del proyecto humano. En estas tres etapas tenemos el proceso que incluye: Bases, transición y orientación. En la niñez se colocan LAS BASES fundamentales de la personalidad. La adolescencia llega como una TRANSICION de la niñez al despertamiento de las pasiones y deseos. Es un periodo de descubrimientos de uno mismo. Y la etapa juvenil prepara la ORIENTACION del rumbo y el propósito en la vida. Las tres fases están marcadas por todo tipo de convulsiones internas y externas que afectan al desarrollo equilibrado.

Podemos decir que todas ellas componen el primer tercio de la vida del ser humano. Los otros dos serán la edad madura y la vejez (o tercera edad). En este tiempo somos muy afectados por las influencias externas: Familia, colegio, amigos, iglesia, televisión, etc.

También es una época de grandes desequilibrios y altibajos que irán formando una personalidad estable y equilibrada, en el mejor de los casos; o por el contrario, dejarán secuelas y deformaciones que afectarán el resto de la vida. Por lo tanto, este primer tercio de la existencia se convierte en clave para cada uno de nosotros.

Para Jesucristo Hombre significó lo mismo. Él atravesó estas tres etapas con sobresaliente y es poderoso, hoy, para ayudarnos a pasarlas con buena nota. Por su parte el crecimiento de la vida espiritual recorre un proceso similar...

LA NIÑEZ DE JESÚS Fue engendrado de forma milagrosa por la intervención del Espíritu Santo (Lc.1:34-35), y concebido en el vientre de María en un proceso natural de nueve meses de gestación (Lc.2:6). El Nacimiento estuvo rodeado de sucesos sobrenaturales y maquinaciones del diablo para matarle (Lc.2:10-11) (Mt.2:9-11,16) (Lc.2:25-38). Desde niño oyó grandes cosas que se decían de él. Dios le guardó y protegió de los posibles desequilibrios propios de un niño "especial” enviando a la familia a Egipto, donde nadie les conocía, y dándole nuevos hermanos que comparten el "protagonismo familiar”. Cuando regresan a Nazaret ha pasado la euforia de su nacimiento y crece como un niño mas en su pueblo (Mt.2:13-23) (Mt13:53-58). El Mesías se forma en el seno de una familia judía piadosa, temerosa de Dios y obediente a la ley (Lc.2:21-24 y 39-42).

LA ADOLESCENCIA DE JESÚS Jesús crece como un niño precoz y adelantado. No cabe duda que se ven en él actitudes que le diferencian de la mayoría (Lc.2:41-50). Se desarrolló, como adolescente, al lado de las Escrituras. Amaba la palabra de Dios y los “negocios de su Padre” (Lc.2:49) (2 Tim.3: 15). Aprendió a discernir el bien del mal por su contacto con la Ley y los Profetas (Is.7: 14-16) (Sal. 119:97-104) (Neh.4:12). Se mantuvo limpio y puro en esta etapa de su vida, resistiendo toda tentación por guardar su palabra (Sal. 119:9-1 1). Resistió los impulsos de independencia y rebeldía, propios de la edad, sometiéndose a sus padres (Lc.2:51).

LA JUVENTUD DE JESÚS No tenemos muchos datos de la vida de Jesús desde la edad de los doce años hasta los treinta; sin embargo, podemos percibir ciertos aspectos generales, sin entrar en la especulación apócrifa. Trabajó como carpintero. "¿No es éste el carpintero?... " (Mr.6:3) (Mt. 13:55). Aprendió un oficio y conjugo los aspectos naturales y prácticos de la vida, con su desarrollo espiritual. Ambos iban juntos. Poco a poco fue despertando y descubriendo el propósito de Dios para su vida. Fue recibiendo informe tras informe por medio de la revelación profética que le orientaban hacia el proyecto divino. No se precipitó. Esperó "el tiempo señalado por el Padre” (Gá.4: 1-4). Resistió las tentaciones de la impaciencia y la independencia, propias de un joven comprometido, determinado y enérgico. No se adelantó a ninguna etapa de su vida. Las vivió sujeto y anclado a la palabra del Padre. Las necesidades de su pueblo eran alarmantes: La confusión reinaba; los líderes religiosos no solucionaban las necesidades de las personas; sin embargo, Jesús guardó el equilibrio y dominio necesarios para llegar al tiempo de Dios "para su manifestación y ministerio publico” (Lc.3:23) (Jn.7:6-8).

CONCLUSIONES DETERMINANTES: En primer lugar Jesús se hizo hombre y atravesó cada una de las etapas de su vida en un equilibrio perfecto. Su vida fue una sinfonía armónica entre su naturaleza humana (aunque era Dios), su dependencia del Padre, sus enseñanzas y sus obras. Por ello, es Autor de nuestra fe y Guía de nuestro desarrollo en equilibrio (Heb. 12:2; 2: 8; 4:14-16). En segundo lugar, Jesús combinó perfectamente lo humano y lo divino. El crecimiento espiritual y el físico; así como el crecimiento en gracia para con Dios y los hombres (Lc.2:52). Cada ser humano es espíritu, alma y cuerpo. El gran milagro de la realización consiste en vivir un crecimiento integral y equilibrado en cada área de la personalidad (1 Ts.5:23-24). Jesús es nuestro modelo de realización completa como seres humanos y corno participantes de la naturaleza divina, al recibir, en el nuevo nacimiento, la naturaleza de Dios (2P. 1:3-4). Y como tercera conclusión puedo decir que Jesús supo llegar al punto clave de su vida con “normalidad”. Se colocó bajo el reloj de Dios sin atrasos ni adelantos sobre el tiempo establecido. Llegó a tiempo. Las tres primeras etapas de su paso por la tierra le llevaron al lugar culminante para él y para la historia de la Humanidad: Su ministerio público de tres años y la obra de redención.

Nosotros también podemos llegar a tiempo. Enfrentaremos momentos vitales en nuestro peregrinaje, llegaremos a instantes críticos que marcarán nuestro futuro y el de otros.

¡Vayamos con Jesús para llegar en las mejores condiciones al plan de Dios con nosotros!. Tenemos una gran nube de testigos alrededor de nosotros que lo consiguieron. Algunos son tipos de Jesús y ejemplos para nuestra esperanza (Ro. 15:4). Ejemplos: La juventud de José, la juventud de David y la juventud de Daniel... "Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud (Lam .3:27). "Acuérdate de tu Creador en los días de tu ¡juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuáles digas: No tengo en ellos contentamiento (Eclesiastés, 12:1).


“continúa, espere la próxima entrega, que este estudio se torna interesante”

La gracia sea con Ustedes.-



Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

EL MILAGRO DE UNA VIDA EQUILIBRADA (PARTE I)

EL MILAGRO DE UNA VIDA EQUILIBRADA (PARTE I)


JESÚS es la cordura, estabilidad, sensatez y prudencia para un mundo a la deriva. Es el equilibrio para el hombre de hoy que vive acosado por los extremismos.

JESÚS DIJO: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados desequilibrados), y yo os haré descansar (equilibrio). Nevad mi yugo (unidos a Jesús) sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso (estabilidad) para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:28-30).

Hay mucho cansancio en una vida desnivelada. Se carga mas una parte que otra con el riesgo continúo de roturas diversas. Se quiebra la armonía, la estabilidad y el equilibrio; por lo tanto, nuestras vidas quedan a la deriva, frustradas y sin rumbo. Las palabras del Hijo de Dios nos dan la respuesta al estado actual de zozobra. "Venid a mí... os haré descansar... Nevad mi yugo...aprended de mí... y hallareis descanso...”


Vengamos a JESÚS a través de su palabra y vida en el EVANGELIO DE LUCAS, para encontrarnos con el hombre que vivió en medio del caos y la confusión sin perder la armonía ni la coherencia. JESUS venció. Ha resucitado. Es el mismo de ayer y de siempre, y está cerca de todos los que le invocan. Caminemos con él a través del contenido inspirado y vivificado del Evangelio de Lucas. Hagamos nuestra la oración del apóstol Pablo a los efesios:

(Efesios,1:15-19) “... Que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, nos dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de nuestro entendimiento”

El hombre actual vive en un mundo sacudido por la desestabilización. La vida se convierte en una pelea por mantener el equilibrio. El ser humano intenta controlarse a sí mismo y sus circunstancias, pero ambas metas le desbordan, fracasa y le convencen de lo imposible de su empresa. Por lo tanto, comienza a adaptarse y acostumbrarse al desequilibrio y los extremismos. Trata de mantenerse a duras penas y conformarse con ir tirando...Así Negamos al acoplamiento en el sistema de este mundo. Nos resignamos al estado de las cosas.

Justificamos la imposibilidad de cambios sustanciales con sutilezas mezquinas. La existencia se convierte de esta forma en un buscarse la vida para sobrevivir de la mejor forma en las líneas que traza la sociedad materialista y consumista. Por supuesto, hay movimientos de rebelión contra el status quo para salir de esos parámetros y explotar campos de libertad y emancipación; pero al final sólo se consiguen nuevos extremismos.

EL HOMBRE NACE DESEQUILIBRADO, con una naturaleza proclive al desorden. Dependemos de los padres para sobrevivir y a la vez queremos hacer nuestros propios caprichos. Deseamos hacer lo bueno pero nos sale lo malo. Queremos amigos, vivir en convivencia, pero una y otra vez surge la pelea y el alejamiento... Anhelamos que papá y mamá vivan juntos, se amen y respeten; y sin embargo los dividimos para conseguir nuestros deseos. ¡Que locura! La naturaleza del hombre está desequilibrada porque nacemos en pecado, con la simiente del diablo, y sin embargo somos criaturas de Dios. La lucha interior entre el bien y el mal nos atormenta la mayor parte de nuestra vida. La confusión y el desorden lo Nevamos dentro de nosotros mismos, por consiguiente necesitaremos ayuda del exterior.

NACEMOS DENTRO DE UN MUNDO DESEQUILIBRADO por la propia acción humana. El pecado entró en el mundo por un hombre (Ro.5: 12) y con él la armonía se hizo añicos. Toda la creación sufrió alteraciones por la desobediencia del hombre. El linaje humano quedó muy limitado en su dominio y señorío, lo que aprovechó el diablo para constituirse en el príncipe de este mundo. Hoy nacemos y vivimos en un planeta que tiene varios miles de años de historia de desequilibrios, caos, confusiones y desórdenes acumulados .Los extremismos y las desigualdades son perversamente notorios. ¿Cómo encontrar una vida equilibrada en esta clase de mundo? ¿Cómo podemos buscar la estabilidad en medio de tanta convulsión? Vamos a necesitar ayuda y auxilio que vengan de arriba.

(Sal. 121:1) “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De donde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”


LA IGLESIA ESTA INVADIDA POR LOS DESEQUILIBRIOS MUNDANOS: Cada uno de nosotros llega a la iglesia en un estado deplorable de desorden, indisciplina y desequilibrio en diversas áreas de nuestra vida. Si la iglesia local donde nos congregamos no está anclada en la Roca (Cristo y su Palabra), pronto hacemos de ella un campo minado de confusiones, desordenes, indisciplinas y extremismos sectarios y religiosos...Convertimos la casa de Dios en una extensión del "ruido mundanal y una "ampliación de los sistemas de este siglo. Así la sal pierde su sabor, la luz ya no puede brillar y la mezcla es de tal magnitud que se confunden los pilares fundamentales de la claridad y el orden divino (Is.5:18-23). Negamos a
Babilonia.

La iglesia, por tanto, va a necesitar ayuda para no apoyarse en brazo de carne; sino en el brazo fuerte de Jehová y la Roca eterna de los siglos (Jer. 17:5) (Is.30:1-3) (2 Cr.32:7-8) (Gn.49:24). Esto que parece tan elemental para la congregación de los que han escapado de la vana manera de vivir heredada de los padres, no lo es en el tiempo en que vivimos.

Hoy, mucho de la batalla que debernos librar y de la energía espiritual que necesitamos ejercer es para "violentarnos contra los extremismos sectario / religiosos, y “tirarnos” sólidamente hacia el Eje central de nuestra fe: JESUCRISO, el Ungido y Mesías. El Unigénito Hijo de Dios y su palabra ungida son la garantía del equilibrio que necesitarnos para el hombre, el mundo y la iglesia. Sólo él ha vivido en completo equilibrio en este mundo, aunque recibió las más feroces oleadas de desestabilización que un ser humano puede enfrentar (Heb.2:18 y 4:15-16). Jesucristo es el equilibrio verdadero para la vida del hombre.

Lejos de él las olas nos derribarán. Viajando con Jesús en la barca la tormenta y los vientos se calmarán (Mr.4:35- 41). Sólo con Jesús como Guía y Eje de nuestras vidas podremos viajar hacia los diferentes puertos que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros (Ef.2:10) (Heb. 12:2).

ALGUNOS DE LOS DESEQUILIBRIOS QUE SE HAN INFILTRADO EN LA IGLESIA DE HOY SON ESTOS: Sectarismo. Exclusivismo. Hedonismo (vida muelle. Camuflaje de la vida placentera detrás de doctrinas extremas sobre la prosperidad y el éxito). Huir de todo tipo de sufrimiento. Manifestaciones de "poder' glorificadas que desplazan la cruz de Jesucristo, su muerte y su resurrección. Énfasis desequilibrados y exclusivos en ser los “portadores” de la unción y el avivamiento. Énfasis exagerados sobre verdades muy importantes que desplazan la diversidad del Cuerpo de Cristo y los dones dados a la iglesia.

Suelen ser temas monográficos que impiden el fluir de todo el consejo de Dios, tales como: Oración, alabanza, enseñanza, evangelización, economía, guerra espiritual, etc. Todas estas verdades que son partes esenciales para la edificación de la iglesia se convierten en “monotemas” expresados por líderes carismáticos, con una fuerte personalidad, que proyectan únicamente su don predominante y desechan, menosprecian o ridiculizan como inferiores aquellas capacidades que no tienen y que aparecen en otras personas. Estas manifestaciones han conducido a ciertas iglesias locales a un reduccionismo (han reducido tanto la verdad sobre el Cuerpo de Cristo que caen en un sectarismo ciego y dañino) que impiden que fluya la unidad de la gran Familia de Dios para dar testimonio al mundo.

Por todo ello, pondremos nuestros ojos en Jesús, a través del EVANGELIO DE LUCAS para encontrar las guías que nos conducirán a una vida anclada en el Autor y Consumador de nuestra fe. Jesucristo, el Hombre equilibrado por excelencia, es nuestra garantía de estabilidad. Con toda seguridad encontraremos sorpresas, puesto que en ocasiones lo que para Dios es equilibrio, para el hombre inseguridad; y en otras, lo que es orden y lógica humana para Dios insensatez y locura. ¡Preparémonos para sobresaltos!.


Continúa “espere la próxima entrega”


La gracia sea con Usted.-


Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

sábado, 8 de enero de 2011

Cristo dice: "Reconcíliate primero con tu hermano".

 "Reconcíliate primero con tu hermano".

El amor de Dios es algo más que una simple negación; es un principio de vida positivo y eficaz, una fuente viva que corre eternamente para beneficiar a otros en el amor de Cristo. Si el amor de Cristo mora en nosotros, mis hermanos no sólo no abrigaremos odio alguno hacia nuestros semejantes, esto es fundamental, sino que trataremos de manifestarles todo nuestro amor de toda manera posible.

Dice Jesús en la biblia: "Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda", 

Las ofrendas de sacrificio de todas las epocas expresaban que el dador creía que por Cristo había llegado a participar de la gracia del amor de Dios.  Pero el que expresara fe en el amor perdonador de Dios y al mismo tiempo cultivase un espíritu de animosidad, estaría tan sólo representando una farsa.

Cuando alguien que profesa servir a Dios en el cuerpo de Cristo, y pues perjudica a un hermano suyo, calumnia el carácter de Dios ante ese hermano, y para reconciliarse con Dios debe confesar el daño causado y reconocer su pecado.  

Puede ser que nuestro hermano quiza nos haya causado un perjuicio aún más grave que el que nosotros le produjimos, pero jamas esto no disminuye nuestra responsabilidad.  

Por tanto, si cuando nosotros nos presentamos ante Dios nos acordamos  ahi que otra persona tiene algo contra nosotros por alguna circunstancia, pues debemos dejar en ese instante nuestra ofrenda de oración, servicio, gratitud o buena voluntad, y tenemos que ir al hermano con quien discrepamos en el punto y confesar humildemente nuestro pecado y pedir perdón como testimonio de la Fe en Jesus.

Si hemos defraudado, perjurado o perjudicado en algo a nuestro hermano en la fe debemos repararlo ya.  Si hemos dado falso testimonio sin saberlo,  y si hemos repetido equivocadamente sus palabras, y si hemos afectado su influencia de cualquier manera que sea, debemos ir a las personas con quienes hemos hablado de él, y retractarnos de todos nuestros dichos perjudiciales eso es lo que nos manda la BIBLIA.

Si las dificultades entre hermanos no se manifestaran a otros en murmuracion, chisme, habladuria, sino que se resolvieran francamente entre ellos mismos como nos manda Mateo 18: 15-21, con espíritu de amor cristiano, ¡cuánto mal se evitaría Señores! ¡Hermanos cuántas raíces de amargura que contaminan a muchos quedarían destruidas, y con cuánta fuerza y ternura se unirían los seguidores de Cristo en su amor!

Por COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO

P3: ¿Cristo no murió por todos? ¿Cómo? ¿Si o No?

B. MATEO 11:28 REFUTA LA "EXPIACIÓN LIMITADA"

"Venid a mí, todos vosotros que estáis trabajados y pesadamente cargados, y yo les daré descanso."
1. El Que Habla En Mateo 11:28, El Señor Jesucristo
¡Él que habla en esta ocasión no es otro que el Señor Jesucristo Mismo, el perfecto, sin pecado, Hijo de Dios y Dios el Hijo! Él participaba de todos los gloriosos atributos de la deidad, incluyendo la santidad, el amor, la justicia, el juicio, la omnisciencia, la omnipresencia y la omnipotencia. ¡Él era el DIOS-HOMBRE!
[N. del T.: Jesús es verdaderamente alguien maravilloso porque es una sola persona que posee dos naturalezas: la naturaleza divina (que siempre tuvo) y la naturaleza humana (que por su gran poder infinito Él añadió a su persona); así que nuestro Señor Jesucristo es una persona que posee dos conciencias a la vez: la conciencia en su divinidad y la conciencia en su humanidad sin pecado.

En el Antiguo Testamento de la Biblia ya estaba profetizada siglos antes de que sucediera, la venida de este Hijo nuestro (hombre), pero que era en realidad de origen y naturaleza divinos:

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz." (Isaías 9: 6)

Este hermoso pasaje de la Biblia profetiza el nacimiento de Jesús, el Hijo del Hombre que vendría a salvarnos, a la vez que afirma su divinidad. Cristo también es llamado "Padre eterno" no porque sea el Dios Padre que es su Padre; sino porque Él será para los que crean en Él un padre, Él dice:

"He aquí, yo [Cristo] y los hijos que me dio Dios [el Padre]." (Hebreos 2: 13)]

2. El Propósito De La Expresión De Cristo En Mateo 11:28

El propósito de las palabras de Cristo en esta y en toda otra ocasión, fue el de informar a sus oyentes. Él siempre buscó hacer claras sus enseñanzas (excepto cuando habló en parábolas a algunos de los incrédulos). Él no quiso confundir a las personas cuando habló estas palabras, sino que deseó CLARIFICAR las cosas.

3. Una ILIMITADA Invitación en Mateo 11:28

Cuando nuestro Salvador ofreció estas palabras de gracia: "Venid a mí, TODOS VOSOTROS que estáis trabajados y pesadamente cargados", creo que esta fue una ILIMITADA invitación a un grupo ILIMITADO de personas. Esta invitación fue extendida, entonces, al MUNDO ENTERO de la humanidad que nacería desde que Él habló estas palabras no sólo a su audiencia en ese tiempo. ¡Él pidió a cualquiera y a todos los que estuvieran "pesadamente cargados" y "trabajados" a "VENIR A" Él! ¡Esto nos incluye a TODOS NOSOTROS, ya que todos nosotros estamos "PESADAMENTE CARGADOS" y todos nosotros estamos "TRABAJADOS" bajo el peso y la carga del PECADO! ¡¡Él NO LIMITÓ de ningún modo esta invitación solamente a los "ESCOGIDOS"!! Él no dijo Mateo 11:28 PARAFRASEADO FALSAMENTE (COMO LO DIRÍA LA GENTE DE LA EXPIACIÓN LIMITADA): "Venid a Él, TODOS LOS ELEGIDOS QUE ESTÁIS TRABAJADOS Y PESADAMENTE CARGADOS." (Mateo 11:28 PARAFRASEADO FALSAMENTE).

Esta NO es la invitación que el Señor Jesús ofreció, sino que Él, al contrario, ofreció PERDÓN y PAZ y DESCANSO a "TODO" el que pudiera "VENIR A ÉL".

4. Una ILIMITADA Expiación Implicada En Mateo 11:28:

Para que esta ILIMITADA invitación sea una oferta de buena fe, como el Señor Jesús prometió "yo les daré DESCANSO," tuvo, necesariamente, que haber una ILIMITADA expiación para respaldar esto. ¡Hubiera tenido poco o ningún sentido en absoluto para nuestro Señor Jesucristo haber dicho a su audiencia constituida tanto de "escogidos" como de "no escogidos": "YO LES DARÉ DESCANSO," si verdaderamente no era posible para Él darles a ellos "descanso," ni llevar a cabo su promesa de "descanso" a cualquiera en esa multitud que aceptara su invitación de gracia!

El primer requerimiento para este "descanso" (si hubo una oferta de buena fe para ellos, y creo firmemente que así fue) fue que Él primero iba a morir por sus pecados --elegidos y no elegidos también-- en una por lo tanto "ILIMITADA EXPIACIÓN" se entiende. Si nuestro salvador fuera igual que la gente de la "EXPIACIÓN LIMITADA", gente con la que suelo hablar de tanto en tanto, que no creen que Jesucristo murió por los pecados del mundo entero, como claramente se enseña en la Biblia, ellos habrían hecho decirle a la audiencia:

Mateo 11:28 PARAFRASEADO FALSAMENTE (COMO LO DIRÍA LA GENTE DE LA EXPIACIÓN LIMITADA: "Venid a mí, TODOS VOSOTROS--SIEMPRE Y CUANDO SEÁIS ELEGIDOS Y SOLAMENTE ELEGIDOS Y NADA SINO ELEGIDOS-- que estáis trabajados y pesadamente cargados, Y YO LES DARÉ A USTEDES--esto es, SOLAMENTE A LOS ELEGIDOS" ya que yo NO voy a morir en la cruz del Calvario por ustedes que son NO ELEGIDOS, sino solamente por los ELEGIDOS".

¡Nuestro bendito Salvador no hubiera pedido al pueblo que "FUERA A ÉL" en primer lugar si Él primeramente no hubiera hecho PROVISIÓN por sus PECADOS sobre la Cruz y pudiera por lo tanto estar verdaderamente habilitado para así "VENIR" a Él! Entender esto de alguna otra manera, efectivamente, haría al Señor Jesucristo culpable, o de absoluta MENTIRA u otro ENGAÑO al pueblo. Por ejemplo, si yo invitara a todos en el pueblo de Collingswood, New Jersey (más de 16.000 de ellos) a mi casa para una comida en un real sentido del término, y con toda honestidad, ¡yo debería hacer PROVISIÓN para todo el pueblo para que les FUERA POSIBLE VENIR A TODOS SI ELLOS ELIGIERAN Y QUISIERAN y verdaderamente VINIERAN a la comida! FALLAR en hacer tal PROVISIÓN para respaldar mi INVITACIÓN, me haría o un ENGAÑADOR, o un absoluto MENTIROSO ante aquellos que yo invité. Nuestro Señor no podría ser considerado en ninguno de estos términos, ya que Él es el sin pecado e impecable Salvador. ¡Por lo tanto su invitación estuvo respaldada por su PROVISIÓN ILIMITADA para "DESCANSAR" en su "EXPIACIÓN ILIMITADA" en la Cruz por los pecados del mundo entero!

Por John J. Alvarado D. COMUNIDAD BIBLICA DE LA GRACIA DE JESUCRISTO